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Conserjía

Guía · 5 min de lectura

El catálogo de WhatsApp Business, bien hecho

Cómo crear el catálogo de WhatsApp Business paso a paso, qué poner en cada ficha si lo que vendes son servicios, cómo ordenar los chats con etiquetas y qué pasa cuando te preguntan por algo que no está.

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Un escaparate dentro del chat

El catálogo es una lista de fichas, cada una con foto, nombre y, si quieres, precio, descripción y enlace, que aparece en tu perfil de empresa y que puedes mandar dentro de cualquier conversación. La web de WhatsApp para empresas habla de hasta 500 artículos, y es gratis.

Está pensado para tiendas, pero a un negocio de servicios le sirve igual o mejor. Una peluquería, un taller o una academia reciben cada día las mismas cinco preguntas: qué hacéis, cuánto cuesta, cuánto dura, qué incluye, cómo reservo. Una ficha bien hecha contesta las cinco con un toque, y el cliente la puede reenviar a quien quiera.

Cómo crearlo, paso a paso

Estos son los pasos de la ayuda oficial en Android; en iPhone, la misma ayuda tiene su versión:

  1. En Herramientas, toca Catálogo y luego Añadir un artículo nuevo.
  2. Añade fotos o vídeos: hasta 10 por artículo, con un máximo de 50 MB por vídeo.
  3. Escribe el nombre. Tiene que ser único dentro de tu catálogo.
  4. Elige el país de origen. Es obligatorio aunque vendas un servicio: el tuyo es España.
  5. Rellena lo opcional: precio, precio de oferta, descripción, enlace a tu web y código del producto o servicio.
  6. Toca Guardar.

Después llega la revisión. Según la misma ayuda, cada foto y cada artículo se revisan contra la política de comercio de WhatsApp, y la ficha no la ve nadie hasta que se aprueba. Si la rechazan, aparece un signo de exclamación rojo y puedes pedir otra revisión desde el propio artículo.

Un detalle que despista: la ayuda sobre el catálogo avisa de que el campo de precio solo está disponible en algunos países. Si no te aparece, no es un fallo tuyo.

Qué poner en cada ficha si vendes servicios

Cinco reglas que funcionan en cualquier sector:

  • El nombre, como lo pide el cliente. «Corte y peinado», no «Servicio 01». Es lo que va a buscar.
  • El precio, el de verdad. Si depende del largo del pelo o del modelo del coche, dilo en la descripción: desde cuánto y de qué depende.
  • La descripción contesta tres preguntas: cuánto dura, qué incluye y qué hay que saber o traer antes.
  • Fotos tuyas. El resultado, el local, el equipo trabajando. Una foto de banco de imágenes dice lo contrario de lo que quieres decir.
  • El enlace, a donde se cierra la venta: la página para reservar, la del curso, el formulario de presupuesto.

Tres fichas de ejemplo, de negocios inventados:

Estudio Ribera · peluquería

Mechas balayage · unas 2 h 30 min

Color degradado a mano alzada, con matiz y peinado incluidos. El precio depende del largo: mándanos una foto de tu pelo y te lo decimos antes de reservar. Esta cita se reserva con señal.

Taller Sierra

Revisión antes de la ITV · 45 min

Miramos luces, frenos, neumáticos y emisiones antes de tu cita en la ITV. Si hay que arreglar algo, te damos presupuesto antes de tocarlo. Trae la ficha técnica.

Academia Sur

Inglés B1 para adultos · martes y jueves, de 19:00 a 20:30

Grupos pequeños, curso de octubre a junio. La primera clase es de prueba y gratis: pídela aquí mismo diciéndonos tu nivel.

Colecciones para el catálogo, etiquetas para los chats

Son dos herramientas distintas y conviene no mezclarlas.

Las colecciones agrupan fichas del catálogo, como las secciones de una carta: «Color», «Corte» y «Tratamientos» en la peluquería; «Mantenimiento», «Neumáticos» e «ITV» en el taller. Con más de diez fichas, sin colecciones el catálogo se vuelve una lista larga que nadie baja hasta el final.

Las etiquetas no van en el catálogo: clasifican conversaciones. La ayuda oficial permite hasta 20, y avisa de que WhatsApp las está sustituyendo poco a poco por «listas», así que puede que tú ya veas ese nombre. Cuatro que funcionan con un catálogo:

  • «Preguntó por un servicio», para quien abrió una ficha y no reservó.
  • «Presupuesto enviado», para el taller que espera un sí.
  • «Pendiente de señal», para la cita que no está cerrada.
  • «Cliente nuevo», para saludar distinto a quien no te conoce.

La costumbre que las hace útiles: cinco minutos al final del día mirando «Preguntó por un servicio» y «Pendiente de señal». Ahí están las ventas a medias.

Cómo sacarlo en la conversación

  • Manda la ficha en vez de describirla. Desde el propio chat puedes enviar un artículo o una colección entera, con su foto y su precio.
  • Pon el enlace del catálogo en el mensaje de bienvenida y en una respuesta rápida (/servicios), para contestar el «¿qué hacéis?» en un segundo.
  • Oculta, no borres. Lo que no ofreces esta temporada se puede ocultar y volver a mostrar después, sin rehacer la ficha.

Lo que el catálogo no hace

El catálogo es un escaparate, y los escaparates no hablan. Conviene saber dónde se acaba:

  • No contesta. Si el cliente pregunta «¿y para pelo muy largo cuánto sería?», la respuesta sigue siendo tuya, cuando puedas.
  • No sabe de huecos. La ficha no dice si hay hora el jueves ni reserva nada.
  • No se actualiza solo. Si cambias un precio, cambia la ficha, y cada foto nueva pasa otra vez por la revisión.

Y el caso más frecuente: te preguntan por algo que no está en el catálogo. Un servicio que haces pero no has subido, una variante, una combinación. El catálogo no puede hacer nada con eso, y la conversación se queda esperando a que tengas un momento.

Ahí es donde entra un asistente sobre la WhatsApp Business Platform: lee la pregunta, contesta con tu catálogo y con el resto de información que le hayas dado, mira la agenda real y reserva. Si le preguntan algo que no sabe, lo dice y pasa la conversación a una persona, en vez de inventar un precio. Es lo que hace Conserjía; en peluquerías y estética tienes cómo es un día con él, y en la demo lo vemos con tu catálogo delante. Si todavía no has escrito tu mensaje de bienvenida, empieza por ahí: mensajes automáticos de WhatsApp Business.