Para quién
El teléfono del taller suena cuando estás debajo de un coche
Citas, fotos de la avería, presupuestos y el aviso de «coche listo» por WhatsApp mientras el taller trabaja. El asistente da hora, recoge lo que el mecánico necesita saber y se lo deja preparado, sin diagnosticar nada por una foto.
Taller Sierra
Cuenta de empresa · asistente de IA
-
¿Me podéis revisar los frenos esta semana?
-
Hola, soy el asistente de IA de Taller Sierra. Para revisar frenos tengo el miércoles a primera hora o el viernes por la tarde. ¿Cuál te viene mejor? Si prefieres hablar con una persona, escribe «persona».
-
El miércoles. Te mando foto del disco, chirría mucho al frenar
-
Recibida, la dejo en tu cita para el mecánico. Por una foto no puedo decirte qué tiene. Lo revisa él y te mandamos el presupuesto por aquí antes de tocar nada. Te apunto el miércoles a las 8:30. ¿Qué coche es?
-
Un Ibiza del 2017
-
Cita confirmada ✓ Miércoles 8:30 · revisión de frenos · Ibiza 2017. El presupuesto te llega por este chat antes de empezar, y te escribo cuando el coche esté listo para recoger.
Lo que hace en un taller
En un taller, quien coge el teléfono es el mismo que está debajo del coche. El WhatsApp se mira con las manos negras o no se mira, y los mensajes se amontonan: «¿cuándo me lo podéis ver?», la foto de un testigo encendido, «¿está ya mi coche?». Cada uno se contesta tarde o corta un trabajo a medias, y el cliente que no tiene respuesta llama a otro taller.
Conserjía contesta el WhatsApp Business del taller en menos de un minuto, a cualquier hora, con la agenda real delante:
- Citas. Revisión, cambio de aceite, neumáticos, frenos, pre-ITV: con los huecos reales y lo que dura cada trabajo, para que no coincidan tres coches a la misma hora en un solo elevador.
- Fotos y datos de la avería. Recoge la foto del testigo o de la pieza, el modelo, el año y lo que nota el cliente, y lo deja todo en la cita. El mecánico llega al coche sabiendo qué buscar, y nadie tiene que llamar después para preguntarlo.
- Presupuestos. Los precios cerrados que tú le das, tal cual. Los que dependen de ver el coche los escribe el taller; el asistente se los manda al cliente y recoge el «adelante» por escrito, antes de tocar nada.
- Aviso de coche listo. Cuando el taller da el trabajo por terminado, el asistente avisa al cliente con lo que tú le digas (importe, horario de recogida) y contesta sus preguntas.
- Recordatorios. La víspera de la cita, con la opción de cambiarla, para que un hueco que se iba a quedar vacío vuelva a la agenda.
- Preguntas de siempre. Horarios, dirección, si hay coche de sustitución, formas de pago. Con tu información y nada más.
Lo que antes eran varias llamadas para un solo coche (pedir cita, preguntar precio, aprobar el presupuesto, preguntar si está, avisar de que va a por él) se queda en una conversación que el cliente tiene guardada en el móvil y el taller también.
Lo que no hace
- No diagnostica. Ni por una foto, ni por un audio, ni por «hace un ruido raro». Eso lo decide el mecánico con el coche delante.
- No inventa precios ni negocia descuentos. Contesta con tu tarifa, y lo que no está en ella lo pregunta.
- No promete plazos que no dependen de él. Si falta una pieza, no se inventa cuándo llega: contesta con lo que el taller le ha dicho o lo pregunta a una persona.
- No te sustituye. Cualquier cliente puede escribir «persona» y hablar contigo o con quien tú digas.
Cómo es un día con Conserjía
Levantas la persiana a las ocho con la agenda al día. Los coches que entran hoy tienen su cita, y los que pidieron hora anoche vienen con foto, modelo y lo que nota el cliente. A media mañana, el mecánico escribe el presupuesto del Ibiza de los frenos; el asistente se lo manda al cliente y, en cuanto contesta «adelante», el trabajo empieza con la aprobación por escrito en el chat.
Mientras tanto, el WhatsApp se contesta solo: citas nuevas, cambios, el «¿está ya mi coche?». Lo que el asistente no sabe resolver (una reclamación, una avería rara, un cliente que quiere hablar con el jefe) llega a una persona con la conversación delante, así que ningún mensaje se queda sin contestar. Por la tarde, cada coche terminado es un aviso al cliente con la hora de recogida, sin que nadie suelte la llave inglesa para escribirlo.
Al cerrar, tienes en una hoja lo que ha pasado: cuántas conversaciones, cuántas citas nuevas y cuáles pasaron a una persona y por qué. Una vez al mes lo repasamos contigo con cifras, para ajustar lo que haga falta: un trabajo que dura más de lo apuntado, un precio que cambió, una pregunta que el asistente no sabía contestar.
Si en tu taller lo que más suena es el teléfono, el mismo asistente puede atender las llamadas sobre tu número de siempre, como un contestador automático que además da cita. Lo contamos en el asistente de voz.
El asistente se presenta como asistente de IA en el primer mensaje, como exige el Reglamento europeo de IA, y siempre ofrece hablar con alguien del equipo. Las conversaciones se alojan en la Unión Europea (el modelo de lenguaje es un encargado en Estados Unidos con cláusulas contractuales tipo, como detalla la política de privacidad) y la cuenta de WhatsApp es tuya, a nombre de tu taller.
Para quién es
Para talleres mecánicos de barrio, de chapa y pintura, de neumáticos o de motos, y para otros servicios con cita en los que quien atiende es el mismo que trabaja. Funciona igual con un elevador que con seis, porque lo que manda es tu agenda. Y sirve sobre todo donde la oficina es una sola persona que hace a la vez de recepción, de compras y de caja.
Si lo que se te escapa son llamadas y no mensajes, empieza por contar cuántas son y qué te cuestan. Si son pocos mensajes al día, con las respuestas rápidas de WhatsApp Business y un mensaje de ausencia bien escrito te basta. Si se amontonan mientras trabajas, pide la demo. Es una videollamada de 30 minutos, te contestamos en menos de 24 horas laborables y la puesta en marcha lleva tres semanas.
Ver una demo con tus casos
Pedir una demoPreguntas frecuentes
¿Funciona con la agenda o el programa del taller?
Trabaja con la agenda que ya usas. En la demo lo vemos con tu caso concreto y te decimos si se conecta directamente o cómo lo haríamos. Si hoy tu agenda es una libreta, también lo hablamos, porque el asistente necesita consultar los huecos reales y una libreta no se puede consultar desde fuera.
¿Puede dar presupuestos?
Solo los que tú le das. Los trabajos con precio cerrado (un cambio de aceite, una revisión, unas pastillas para un modelo concreto) los dice tal cual. Lo que depende de ver el coche lo pasa al mecánico con las fotos y los datos del cliente. El presupuesto lo escribe el taller, y el asistente se lo manda al cliente y recoge su respuesta.
¿Qué no hace?
No diagnostica por fotos ni por audios, no negocia precios y no promete plazos que dependen de una pieza. Si el cliente pregunta cuándo estará su coche, contesta con lo que el taller le haya dicho o lo pregunta a una persona.
¿Y las llamadas? Mis clientes llaman más que escriben.
El mismo asistente puede atender el teléfono sobre tu número de siempre, como un contestador que además da cita. No lo recomendamos por debajo de diez o quince llamadas al día; con menos, un buen contestador y el WhatsApp suelen bastar.